Introductor de embajadores
| Introductor de Embajadores | ||
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| Adrián Martín Couce | ||
| Desde el 30 de julio de 2024 | ||
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| Tratamiento | Excelentísimo/a Señor/a | |
| Designado por | Ministro de Asuntos Exteriores | |
| Nombrado por | Rey de España | |
| Suplente | Segundo introductor de embajadores | |
| Creación | 1 de abril de 1626 (400 años) | |
| Sitio web | Protocolo | |
El introductor de embajadores es un alto funcionario diplomático del Ministerio de Asuntos Exteriores, al que le corresponde presentar a Su Majestad el Rey los embajadores que se acrediten ante él. Asimismo, se encarga de la preparación de los actos y viajes oficiales de carácter diplomático, dentro y fuera de España, y de todo lo relativo al protocolo, pues, como titular de la Dirección General de Protocolo, Cancillería y Órdenes, es el jefe de protocolo del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Se trata de uno de los cargos más antiguos de la Administración pública española, existiendo desde el reinado de Felipe IV.[1] El introductor ostenta la categoría y honores de embajador y el rango administrativo de director general.
Desde el 30 de julio de 2024, el introductor de Embajadores es Adrián Martín Couce.[2]
Organización
[editar]El introductor de embajadores es también titular de la Dirección General de Protocolo, Cancillería y Órdenes. Por ello, dependen de él los siguientes órganos:[3]
- La Subdirección General de Viajes y Visitas Oficiales, Ceremonial y Órdenes, cuyo titular recibe el título de segundo introductor de embajadores, a la que corresponde la preparación, coordinación y ejecución de los actos oficiales y ceremonias relacionados con la política exterior del Estado, que tengan lugar en el territorio nacional y en el exterior y, en particular, los viajes oficiales de Sus Majestades los Reyes de España y las visitas de los jefes de Estado extranjeros. Asimismo, se encarga de la tramitación de los expedientes de condecoraciones de las órdenes de Isabel la Católica y del Mérito Civil.
- La Subdirección General de Cancillería, a la que le corresponde la gestión y control de todas las cuestiones relacionadas con las misiones diplomáticas acreditadas en España, sus oficinas consulares y los organismos internacionales con sede u oficina en España, en cumplimiento de los Convenios de Viena sobre relaciones diplomáticas y consulares.
Para asistirle en el ejercicio de sus funciones, el introductor de embajadores también cuenta con una Unidad de Apoyo. En total, la Dirección General de Protocolo, Cancillería y Órdenes se compone de unas 40 personas.[4]
Historia y ceremonial
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En el reino de Castilla, el recibimiento de embajadores enviados por otras Coronas era más distendido y solía conllevar la realización de diversos actos festivos —justas, carreras a caballo, juego de cañas, caza y banquetes— que se podía alargar durante días.[5]
Con Carlos I se introduce la etiqueta y ceremonial del ducado de Borgoña, con un protocolo más estricto, ostentoso y regio, potenciando las funciones del mayordomo mayor del que podían llegar a depender hasta ocho mayordomos menores, además de otros numerosos cargos nuevos o resignificados, como el camarero mayor, que desde entonces se denominó sumiller de corps. Asimismo, se instauró la costumbre de comer en público.[6]
El conductor de embajadores y el ceremonial de los Austrias
[editar]Estos cambios en la corte también afectaron al ceremonial diplomático, cuyo personal se fue especializando y es durante el reinado de Felipe IV cuando se introduce la figura del introductor de embajadores. Para este cargo se buscaban «personas prudentes, con experiencia en materia de negocios y que dominaran lenguas extranjeras» y tenía como función la de «guiar a los embajadores hasta la corte, recibirlos, organizar sus audiencias y proveer todo lo necesario para su atención».[7]
En época de Felipe V se describe el ceremonial diplomático que se usaba desde la anterior dinastía. Así, este se iniciaba con el conductor de embajadores, quien comenzaba el acto recibiendo al embajador en un coche de caballos a dos leguas (unos 10 kilómetros) de la corte, desde donde le conducía a su alojamiento. Una vez en sus aposentos, se le comunicaba su llegada a los reyes y al ministro de estado. Era entonces cuando el embajador entregaba al ministro de estado una copia de las cartas credenciales y le explicaba los objetivos de su visita, para luego fijar la primera audiencia real. En el caso de los embajadadores del Sacro Imperio primero y de los del rey de Francia después, el recibimiento por parte del monarca se hacía el mismo día de su llegada, pues tenían un trato preferente como «embajador doméstico», es decir, representante de la familia.[8]
Fijada la fecha, el mayordomo mayor se lo comunicaba al conductor, para que hiciera los preparativos oportunos. Llegado el día, el mayordomo mayor (hoy conocido como jefe de la Casa de Su Majestad el Rey) y el gentilhombre de boca más antiguo, en representación de la Real Casa, iban a buscar al embajador a su residencia y, de allí, al comitiva se dirigía hacia Palacio. De acuerdo al protocolo, el orden de la comitiva era el siguiente: 1. Coche del embajador, acompañado del conductor de embajadores, 2. Coche de los representantes de la Casa del Rey, 3. Coche de los acompañantes del embajador, todos ellos flanqueados por alabarderos. Ya en palacio, se realizaban dos revenrencias, una al entrar al salón y otra cerca del rey, momento en el que el embajador se podía acercar y entregar las cartas credenciales. Tras la reunión, debía abandonar el salón sin dar la espalda al soberano.[8]
A continuación, el embajador tenía reuniones y conocía al personal de la reina y del resto de la familia real y, tras estas, volvía a su residencia con el mismo protocolo con el que llegó. Por último, en la tarde se reunía con el ministro de estado. En todo momento, el embajador estaba acompañado y era guiado por el conductor de embajadores.[8]
Esta figura ha permanecido inmutable a lo largo de estos cuatro siglos, con dos excepciones. La primera, ha sido su cambio de nombre, puesto que, a partir del reinado de Carlos III,[1] pasa a denominarse «introductor de embajadores», ya que no solo los guiaba, sino que se los introducía o presentaba al monarca.[9] La segunda, porque fue suprimida brevemente entre marzo de 1873 y septiembre de 1874, durante la Primera República, definida entonces como una «rueda inútil» de la administración, «de puro aparato y de ninguna utilidad».[10][11]
El ceremonial durante la Restauración
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En febrero de 1875, el rey Alfonso XII reformó el ceremonial. En primer lugar, de acuerdo con lo previsto en la Congreso de Viena de 1815, se establecía diferentes ceremoniales para cada tipo de embajador, siendo recibidos por el rey los embajadores, legados, nuncios y enviados, mientras que los encargados de negocios se acreditaban ante el ministro del ramo. A los primeros el rey los recibía en el Salón del Trono, mientras que a los segundos en la antecámara, donde también se realizaba el acto de entrega de credenciales y la audiencia.[12]
El embajador ya no era recibido a dos leguas por el introductor, sino que llegaba a su residencia por sus propios medios y se lo notificaba al ministro de estado, remitiéndole asimismo una copia de las credenciales. En ese momento, el ministro se lo comunicaba al jefe superior de palacio y al introductor de embajadores, quien organizaba el acto.[12]
Así, el día de la audiencia el introductor iba a buscar al embajador a su residencia, con un orden de la comitiva similar al anterior. Ya en la Plaza de la Armería, el embajador era recibido con todos los honores y, antes de entrar en la cámara real, es anunciado por el introductor de embajadores. En esta época se hacían tres reverencias: al entrar, a mitad del salón y frente al trono. Tras los discursos del embajador y del rey, el primero entrega las cartas credenciales que luego el rey entrega al ministro de estado, y el embajador es invitado es acompañado por el monarca a visitar a la reina. Finalizadas las audiencias, el embajador regresa a su embajada de la misma forma que vino.[12]
El ceremonial en la actualidad
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El ceremonial de 1875 continúa siendo la base sobre la que se realizan los actos de entrega de cartas credenciales en la actualidad. Así, tras ser recogido por un funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores en su residencia o embajada, este le conduce hasta el despacho del introductor de embajadores en el Palacio de Santa Cruz. En la reunión, el embajador entrega la oportuna copia de las cartas credenciales y las de finalización del anterior embajador, al tiempo que el introductor le explica el ceremonial que se observa en España para entregarle las credenciales al rey. Tras pedir formalmente fecha para la entrega de credenciales, este regresa a su embajada.[13]
En el día acordado para la entrega de las cartas, de nuevo un funcionario del departamento acude a recoger al embajador y lo acompaña hasta el Palacio de Santa Cruz, donde es recibido en el Salón de Embajadores por altos funcionarios diplomáticos. Tras una reunión con altas autoridades del ministerio, a la salida le esperan los carruajes y la escolta de honor a cargo de la Guardia Real, que le escolatarán hasta palacio. Todo el personal lleva los uniformes de la época de Carlos III. En la Plaza de la Armería es recibido con honores y con su himno nacional.

A la entrada de palacio es recibido por el introductor de embajadores, que le guía hasta la Cámara Oficial del Palacio Real y le anuncia ante su majestad. Acto seguido, el embajador hace una primera reverencia a la entrada y otra frente al monarca y, sin discursos (aunque puede presentarse), le entrega las cartas credenciales, que este a su vez entrega al ministro de exteriores. Tras presentarle al rey el resto de la delegación que acompaña al embajador, el monarca le invita a una audiencia privada en la Saleta del Nuncio, acompañado por el ministro de asuntos exteriores. Finalmente, el embajador es despedido con honores en palacio, regresando a su embajada por los propios medios de su embajada.[13]
El protocolo aun exige una reunión con la reina, pero esta se hace de forma privada y en otro día, tras pedir audiencia.[13]
En un día pueden presentar sus credenciales entre cuatro y seis embajadores, por lo que el introductor ya no les acompaña individualmente durante todo el acto, sino que esto lo hacen diplomáticos de menor rango y el introductor solo les explica inicialmente el acto y, en el día acordado, les introduce a su majestad.[13]
Lista de introductores
[editar]Referencias
[editar]- 1 2 «Así es la entrega de cartas credenciales: una tradición de más de 250 años para recibir a los embajadores». La Razón. 18 de enero de 2024. Consultado el 18 de octubre de 2025.
- ↑ Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (31 de julio de 202). «Real Decreto 792/2024, de 30 de julio, por el que se nombra Director General de Protocolo, Cancillería y Órdenes a don Adrián Martín Couce.». www.boe.es. Consultado el 31 de julio de 2024.
- ↑ Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública (29 de noviembre de 2024). «Real Decreto 1184/2024, de 28 de noviembre, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.». www.boe.es. Consultado el 18 de octubre de 2025.
- ↑ Registro Central de Personal (3 de septiembre de 2025). «Relación de puestos de funcionarios - Ministerio de Asuntos Exteriores» (PDF). Consejo de Transparencia y Buen Gobierno. pp. 33-35. Archivado desde el original el 26 de octubre de 2025. Consultado el 6 de enero de 2026.
- ↑ Lobeto Álvarez, 2022, pp. 29-32.
- ↑ Benito Fraile, Emilio de (1994). «La Real Junta del Bureo». Cuadernos de historia del derecho (1): 55-57. ISSN 1133-7613. doi:10.5209/CUHD. Consultado el 18 de octubre de 2025.
- ↑ Lobeto Álvarez, 2022, p. 35.
- 1 2 3 Panizo Alonso, Julio Manuel (2017). «La importancia del ceremonial en la diplomacia durante el reinado de Felipe V». Revista Estudios Institucionales: Revista Internacional de Investigación en Instituciones, Ceremonial y Protocolo 4 (7): 111-114. ISSN 2386-8694. Consultado el 18 de octubre de 2025.
- ↑ Rabasco Ferreira, 2017, pp. 38.
- ↑ Ministerio de Estado (20 de marzo de 1873). «Decreto de 15 de marzo de 1873 suprimiento el cargo de Introductor de Embajadores, que desempeñará en lo sucesivo el Secretario general del Ministerio de Estado.» (PDF). Gaceta de Madrid. Consultado el 18 de octubre de 2025.
- ↑ Ministerio de Estado (10 de septiembre de 1874). «Decreto de 10 de septiembre de 1874 restableciendo el cargo de Introductor de Embajadores y nombrando para este cargo a D. Antonio Fernández de Heredia y Valdés, Vizconde viudo del Cerro.» (PDF). Gaceta de Madrid. Consultado el 18 de octubre de 2025.
- 1 2 3 Rabasco Ferreira, 2017, pp. 40-41.
- 1 2 3 4 Rabasco Ferreira, 2017, pp. 42-46.
Bibliografía
[editar]- Lobeto Álvarez, Ana María (2022). «La ceremonia de entrega de cartas credenciales en España yotros ejemplos en algunos países del espacio panibérico.». Revista de Estudios institucionales 9 (17): 25-59. ISSN 2386-8694. doi:10.5944/eeii.vol.9.n.17.2022.36141. Consultado el 18 de octubre de 2025.
- Rabasco Ferreira, Rafael (2017). «Protocolo y ceremonial en la presentación de cartas credenciales, en el ámbito de las relaciones diplomáticas». Revista Estudios Institucionales 4 (6): 29-48. ISSN 2386-8694.
