Sol (religión romana)

Sol (latín: Sol) es uno de los dioses más antiguos del politeísmo romano. Su homólogo directo en el panteón griego es Helios. Según la tradición, su culto fue establecido en Roma, junto al de otras divinidades, por el rey sabino Tito Tacio tras sellar su alianza con Rómulo, concluyendo así el conflicto que había surgido entre ellos por el rapto de las sabinas.[1] Por otra parte, Sol contaba con un santuario muy antiguo en la costa del Lacio, ligado al desembarco de Eneas, que nos es conocido por autores antiguos y que también ha sido constatado por la arqueología.[2] En la ciudad de Roma, sus lugares de culto más antiguos se ubicaban en la colina del Quirinal y en el Circo Máximo. A estos se agregaron un santuario en el Trastévere (en el s. I d. C.) y un templo dedicado por el emperador Aureliano.
Varrón, erudito de época tardo-republicana, incluía a Sol entre los denominados Dii Selecti ("Dioses Selectos"), un grupo conformado por un total de veinte divinidades tradicionales, las más relevantes de todo el panteón a consideración de dicho autor.[3] Las principales esferas de acción atribuidas a este dios en la religión romana comprendían la fertilidad agraria,[4] la supervisión de los juramentos,[5] el patronazgo de las carreras de carros (ludi circenses) por su vinculación con la cuadriga[6] y, ya en época imperial, la garantía de la victoria.[7] Los epítetos más destacados que se le otorgaron a Sol a lo largo de la antigüedad fueron Indiges (de significado oscuro pero sobre el que se ha argumentado que denota un carácter ancestral)[8] e Invictus (con una importante connotación marcial). Durante mucho tiempo se consideró que estos apelativos designaban a dos dioses distintos cuyos cultos se desarrollaron en diferentes épocas: el primero, Sol Indiges, que sería muy antiguo y genuinamente romano pero también de poca relevancia, y el segundo, Sol Invictus, de origen sirio y que acabaría por reemplazarlo en el Bajo Imperio, sobre todo gracias al respaldo del poder imperial.[9] No obstante, tal planteamiento, con fuertes tintes orientalistas, fue revisado críticamente en las décadas de los 70 y, más aún, de los 90, demostrándose gracias a ello que no se había producido ninguna ruptura en el culto solar romano a lo largo de la antigüedad, y que uno y otro apelativo no definían sino dos facetas o advocaciones distintas de un mismo dios.[10]
Otros epítetos que se atribuyeron a Sol en dedicatorias epigráficas fueron Aeternus,[11]Augustus,[12] Divinus,[13] Sanctissimus[14] y Occidens.[15] En monedas imperiales emitidas a lo largo de los siglos III y IV d. C., este dios fue apelado como Conservator[16] y Comes Augusti ("Compañero del emperador"),[17] además de ser empleado para representar la Aeternitas Augusti ("la eternidad del emperador").[18] Por otra parte, en literatura, numismática y en el Mosaico cosmológico de la Casa del Mitreo (Mérida) fue nombrado alternativamente como Oriens.[19]Sol fue asociado o identificado con otros dioses a lo largo del imperio, como por ejemplo Apolo, Elagabal y Mitra.
Etimología
[editar]El gramático y erudito Varrón transmite que el nombre Sol proviene bien de la lengua de los sabinos, o bien "porque solamente él brilla" ("quod solus ita lucet") y proporciona la luz del día.[20] Cicerón, contemporáneo de ese mismo autor, teorizó de forma parecida a su segunda propuesta, comentando que el dios se llama Sol debido a que solo él es el más grande de entre los astros, o porque al salir solo queda él en el cielo.[21] No obstante, que el nombre del astro y dios se haga derivar del vocablo solus' no es sino una etimología popular'''.[22]
En los estudios lingüísticos se ha comprobado que el latín Sol proviene del proto-indoeuropeo "*séh2-wl.", siendo así un cognado de los nombres dados al sol (tanto en calidad de astro como de figura divina) en otras lenguas indo-europeas, como por ejemplo el griego Helios (Ἥλῖος), el sánscrito Sūrya, el báltico Saule y el nórdico antiguo Sól.[23]En un rango geográfico-lingüístico mucho más próximo, otros autores han examinado la relación del latín Sol con el sabino Ausel y el etrusco Usil.[24]
Mitología
[editar]Como sucedió con tantos otros dioses de Roma, gran parte de los relatos míticos sobre Sol fueron deudores de aquellos sobre su homólogo griego, Helios. Ello, sin embargo, no impidió que se elaboraran ciertos motivos originales del ámbito romano. Así por ejemplo, Virgilio en la Eneida expone que el mítico rey Latino era hijo de Circe, y por consiguiente nieto de Sol. Cuando al principio del libro XII el monarca acude al encuentro del héroe Eneas, lo hace conduciendo una cuadriga y portando sobre su cabeza una corona radiada, a semejanza de su divino abuelo.[25]
Los cinco Soles de Cicerón
[editar]Varios autores romanos llevaron a cabo una notable labor de síntesis sobre las diversas tradiciones míticas del dios solar. Tal es el caso, en época republicana, de Cicerón en el tercer libro de su obra filosófica Sobre la naturaleza de los dioses. En un momento del diálogo, el personaje de Cayo Aurelio Cota comenta la existencia de "cinco Soles": 1) hijo de Júpiter y nieto de Éter, 2) primogénito de Hiperión (esto es, el Helios de Homero y Hesíodo), 3) vástago de Vulcano y nieto de Nilo, que además era señor de la ciudad de Heliópolis en Egipto (es decir, Ra), 4) nacido de Acanto en Rodas y que allí mismo fue padre de Jáliso, Camiro y Lindo, y 5) progenitor de Eetes y Circe en Cólquide.[26]Este texto permite apreciar el potencial sincrético que era capaz de tener la figura de Sol en la cultura romana, a la vez que, en el marco de la obra ciceroniana, este listado servía para confrontar las nociones mitológicas frente a las filosóficas sobre este dios.[27] Los "cinco Soles" recopilados por Cicerón también fueron reproducidos por Lucio Ampelio en su Libro de memorias (Liber Memorialis), escrito como pronto en el s. II d. C.[28]
Cayo Julio Higino
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Ya en época augustea, Higino en sus Fábulas nos ofrece datos fundamentales sobre la genealogía canónica de Sol y de algunos episodios en los que intervino. Así pues, transmite que era hijo de los titanes Hiperión y Etra, y hermano de Luna y Aurora.[29] Su descendencia fue variada, teniendo con Perse a Circe, Pasífae, Eetes y Perses,[30] y con Clímene a Faetón y las Faetóntides.[31]No obstante, Higino también recoge otra tradición por la que Faetón no es sino nacido de la unión de Clímeno, otro hijo de Sol, con la ninfa Mérope. Por otro lado, este autor indica que tres miembros de los Argonautas eran de ascendencia solar: Augías y Tersanón eran hijos del dios-astro, mientras que Deucalión era su nieto.[32]
En cuanto a los mitos en los que participa Sol, Higino cuenta en su obra, aparte de las dos versiones que recoge sobre Faetón,[33] otras cuatro historias. En la primera de ellas, después de que Atreo sirviera a su hermano Tiestes la carne de sus hijos en su banquete, Sol, perturbado ante semejante impiedad, desvió el curso de su trayecto por el firmamento.[34]La segunda historia forma parte del resumen que ofrece de la Odisea de Homero: cuando los compañeros de Ulises comieron los bueyes sagrados del dios-astro, a espaldas de su líder, ofendieron gravemente a Sol, por lo que este pidió a Júpiter que intercediera y castigara al héroe y su tripulación. Este suceso es situado en Sicilia.[35]Al poder ver todo cuanto acontecía durante el día, Sol reveló a Vulcano que su esposa Venus le era infiel con Marte, y por ello la diosa declaró una enemistad eterna a sus descendientes.[36]El cuarto mito es el de la cazadora Arge, que persiguiendo a un ciervo dijo que este igualaba al curso de Sol, lo que provocó su ira y en represalia la metamorfoseó en una cierva.[37]
Otro dato destacado que nos transmite Higino es el de los nombres de los cuatro caballos del dios, para lo cual emplea tres fuentes distintas. En primer lugar recurre a Eumelo de Corinto, para quien los corceles se llamaban Eo, Etíope, Bronte y Estérope, en segundo lugar a Homero, pero el texto en esta parte resulta estar corrupto y el único nombre legible es el de Abraxas, y por último transmite los nombres según el poeta contemporáneo Ovidio, los cuales eran Pirois, Eo, Etón y Flegonte.[38]
Publio Ovidio Nasón
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En cuanto a Ovidio, al principio de sus Metamorfosis expone que el calor de Sol fue fundamental para que las distintas especies animales surgieran por generación espontánea del lodo que quedó tras el diluvio.[39]Más adelante, este autor ofrece la narración más completa que nos ha llegado del mito de Faetón. Sobre este cabe destacar aquí que describe cómo Sol vivía en un magnífico y radiante palacio en el extremo oriental del mundo, cuya corte estaba conformada por las personificaciones del día, las horas, el mes, el año, los siglos y las estaciones.[40]También se remarca que la conducción de la cuadriga diurna es una potestad exclusiva de él, que ningún otro dios puede ejercer.[41]Ante la fatídica muerte de su hijo Faetón, la enorme aflicción que sintió Sol amenazó con dejar sumido en la oscuridad al mundo, por lo que el concilio de los dioses le rogó que retomase la conducción de su cuadriga radiante.[42]
El segundo mito destacado sobre Sol narrado en las Metamorfosis es el de su amor hacia la ninfa Leucótoe, hija del rey persa Órcamo, que fue provocado por Venus como represalia por haber desvelado su relación con Marte. Cuando el dios se presenta ante su amada, lo hace destacando su función en determinar la duración del año así como su potestad de poder verlo todo sobre la tierra.[43] Después, al enterarse Órcamo de que su hija había yacido con el dios, encolerizado la entierra viva. Sol la saca entonces de la fosa e intenta revivirla con el poder de sus rayos, pero resulta en vano.[44]
Por otro lado, en los Fastos Ovidio cuenta cómo la diosa Ceres pudo descubrir que su hija Prosérpina había sido raptada por Plutón gracias a la capacidad de Sol de verlo todo durante el día.[45]
Recepción clásica: Boccaccio
[editar]Boccaccio, en el s. XIV, realizó una gran labor recopilatoria de la mitología grecolatina, tratando además estas historias en clave simbólica y alegórica. En la cosmogonía que este autor transmite en su Genealogia Deorum Gentilium, Demogorgón creó al sol y lo llamó Fitón (Fanes, con rasgos de Febo).[46]También recogió los siguientes "Soles" de entre los mitos antiguos:
| Sol | mitología |
|---|---|
| Sol I | El primer Sol era hijo de Júpiter, hijo de Éter;[47] a Apis o al Sol se lo conoció como Serapis.[48] |
| Sol II | El segundo Sol, hermano de la Luna, fue hijo de Hiperión, hijo de Titán. Este Sol fue aliado de Júpiter y viaja con su carro por los cielos (carro del sol). Sus hijos fueron los eones, Faetusa, Lampetia, Dirce, Mileto, Pasífae, Eetes, Circe y Angitia.[49] |
| Sol III | El tercer Sol es hijo de Océano y nieto del Cielo (Caelus). Pasa por ser el inventor la medicina y la apicultura (miel). La madre de este Sol fue Tetis, y su consorte, Perse. Este Sol fue padre de Eetes, rey de Cólquide, y Circe, reina de Eea.[50] |
| Sol IV | El cuarto Sol es hijo de Vulcano (Ptah), hijo de Nilo. Este Sol le dio su nombre a Heliópolis y su hermano fue Etíope, epónimo de Etiopía. Este Sol engendró a su vez tres hijas, Faetusa, Lampetia, Japetia (lloraron ámbar en el Po); y un hijo, Faetón. Ligo, el hijo de Faetón, fue epónimo de los ligures.[51] |
Iconografía
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Al igual que con los mitos, las representaciones de Sol en el arte romano estuvieron determinadas por aquellas del griego Helios. Así pues, la imagen del dios-astro consistía en la de un hombre joven, imberbe y con melena. Los atributos principales que en el lenguaje visual romano definían expresamente a Sol (sin ser por tanto confundido ni identificado con otra divinidad, como por ejemplo Apolo) son la corona radiada (o en su defecto los rayos emergiendo directamente de entre sus cabellos), la clámide o quitón como única vestimenta y, en tanto que auriga divino, la fusta y la cuadriga, siendo este su único vehículo. En cuanto a sus atributos secundarios, con los que fue representado de manera ocasional, comprenden el globo, el cetro, la antorcha y el nimbo.[52]
Se han identificado tres modelos o tipos visuales canónicos para las imágenes romanas del dios Sol:[53]
- Como busto o cabeza exenta.
- Como figura de cuerpo entero y de pie.
- Como conductor de su cuadriga.
También se elaboraron representaciones que divergían de la norma en ciertos contextos, como es el caso de los lugares del culto mitraico, denominados mitreos, en muchos de los cuales se han constatado relieves que muestran a Sol reclinado junto a Mitra en un banquete.[54]

Una peculiaridad de la figura de Sol en la cultura visual romana es que no consistía solamente en un dios, sino que también constituía un elemento celeste o cósmico, representando así al Sol físico. Ambas facetas no eran distinguidas por los romanos, resultando de esto que Sol también fuera utilizado, junto con la diosa astral Luna, para simbolizar la eternidad (como en el caso de la personificación de Aeternitas en la moneda imperial)[55] y para complementar las representaciones de otras divinidades, denotándose de esa manera la dimensión cósmica otorgada a sus correspondientes potestades.[56] El uso de la imagen de Sol en tanto que personificación de un astro explica entonces que pueda aparecer también en contextos no politeístas, como por ejemplo en el denominado «mausoleo M» de la Necrópolis Vaticana.[57]
Culto al dios Sol en la antigüedad romana
[editar]El santuario de Sol Indiges en el Lacio
[editar]El historiador griego Dionisio de Halicarnaso transmite una tradición local de Laurentum (ciudad que él mismo había visitado) que cuenta que cuando el héroe Eneas y los troyanos supervivientes desembarcaron en la costa del Lacio, estos estaban muy sedientos y no contaban con ninguna disponibilidad de agua dulce en el lugar al que habían arribado. Entonces brotó milagrosamente de la tierra un manantial (sobre el que Dionisio también cuenta que en su época era ya una fosa con poca agua), y en agradecimiento Eneas y sus hombres erigieron dos altares, uno dispuesto hacia oriente y otro a occidente, y consagraron el lugar al dios Sol.[58] Este relato se complementa por el dato que transmite Plinio el Viejo en el tercer libro de su Historia Natural, que indica que entre la población de Laurentum y el río Numicio (actual "Fosso di Pratica", en la zona de Pomezia)[59]se encontraba "un lugar sagrado de Sol Indiges" ("locus Solis Indigetis").[60]
Varios proyectos de excavación dirigidos por arqueólogos de la Universidad de Roma La Sapienza, primero en 1965-1967 y después en 2005-2007,[61] han hallado precisamente en la zona señalada por las fuentes antiguas un recinto templario, cuya fase más temprana se remonta al siglo VI a.C. Los restos excavados de la planta del templo, datados entre fines del s. IV y principios del III a. C., han permitido reconstruir que el lugar de culto a Sol Indiges se trataba de un edificio de 21 metros de ancho y 32 de largo, alzado sobre un podio bajo, del tipo periptero sine postico (sin columnata trasera) y tetrástilo, con dos filas de columnas en su entrada, ante la cual se encontraba además la fosa mencionada por Dionisio de Halicarnaso.[62] La última campaña de excavación también ha constatado que en el s. III a. C. el recinto del templo se vio fortificado, como parte de un sistema de control de la costa del Lacio que emprendió Roma.[63]
En cuanto al epíteto Indiges, su significado preciso y etimología no están claros. En la región del Lacio no solo se aplicó al dios Sol, sino también a Júpiter[64] y al mismo Eneas al ser divinizado tras su muerte, la cual ocurrió, según la tradición, en el río Numicio.[65] Las figuras a las que se aplicó este epíteto a título individual ha llevado a plantear que con Indiges habría designado en un principio a un ancestro divino de las poblaciones del Lacio arcaico, con una facenta tanto celestial como telúrica.[66] Otra teoría sobre Indiges plantea que viene del verbo latino indigitare ("invocar"), denotando por tanto a una divinidad que es apelada escrupulosamente según fórmulas rituales romanas muy antiguas, recogidas en una lista denominada Indigitamenta.[67]
La raigambre del culto a Sol Indiges en la región del Lacio también se aprecia a partir de la obra del historiador Diodoro Sículo. Antes de que estallara la Guerra Social, el líder marso Quinto Popedio Silón hizo un juramento a Marco Livio Druso por Júpiter Capitolino, Vesta, Marte, Sol Indiges (Helios Genarcha, "origen de la gente", en el texto de Diodoro), Tellus y los héroes fundadores de Roma por el que, si se convertía en ciudadano romano, consideraría entonces la ciudad como su patria y a Druso su benefactor.[68]
Sol Indiges en la ciudad de Roma
[editar]Dos calendarios inscritos en piedra (en latín: fasti) de época augustea, procedentes de las poblaciones de Allifae y Amiternum, señalan que el 9 de agosto tenía lugar en la colina del Quirinal una ceremonia en honor a Sol Indiges.[69] Tal celebración cabe inscribirla en el ciclo agrario del año romano, pues tenía lugar en un mes relevante para la supervisión de los cultivos, estando así precedida por las festividades de Lucaria (21 de julio, dedicada al cuidado de bosques sagrados) y Neptunalia (23 de julio, dedicada a Neptuno en tanto que dios de las aguas dulces), y avanzado el mes de agosto se celebraba la fiesta de Volcanalia (el día 23, en honor a Vulcano, dios del fuego, con la que se buscaba repeler el peligro de posibles incendios).[70] [71]
El lugar en el que acontecía dicha ceremonia a Sol Indiges se trataba de un santuario sobre el cual solo nos habla Quintiliano, a fines del s. I d. C. Este autor señala que se ubicaba junto al templo de Quirino, y que consistía en un pulvinar.[72] En la religión romana, esta palabra designaba al lecho en el que, para banquetes rituales, se depositaban las estatuas de culto de algunos dioses, pero en el caso del culto a Sol Indiges en el Quirinal cabría entender que con pulvinar Quintiliano se refería a un santuario de dimensiones modestas y carente de techo.[73] La institución de este santuario se remonta a tiempos muy antiguos, como prueba que Quintiliano mencione que en ese lugar había una inscripción con la expresión arcaica Vesperugo (el lucero vespertino).[74] La fiesta del 9 de agosto no sería sino el aniversario de su fundación (dies natalis).[75] Este lugar de culto a Sol Indiges también se ha relacionado con la disposición del primer reloj solar en Roma, en el año 293 a. C., por el cónsul Lucio Papirio Cursor, precisamente junto al templo de Quirino.[76]Con posteridad al siglo I d. C. se desconoce la historia del santuario, del cual tampoco han pervivido restos arqueológicos.
Dado que la colina del Quirinal estaba muy asociada con el pueblo de los sabinos en la tradición romana, se ha planteado en consecuencia que fue en ese mismo santuario donde el clan familiar (latín: gens) de los Aurelios, el cual era precisamente de origen sabino y de condición social plebeya, se hizo cargo del culto a Sol durante el período republicano por encargo del pueblo romano.[77] En la investigación histórico-filológica ha habido un debate en torno a que el nombre de esta familia procedería del vocablo sabino Ausel (sol), el cual acabaría derivando en Aureli por efecto de rotacismo.[78]
Otra fiesta dedicada a Sol Indiges en Roma era el Agonium Indigeti, celebrado el 11 de diciembre y concidente con la festividad de Septimontium, que supone una evidencia adicional de la antigüedad de su culto.[79]
Culto en el Circo Máximo
[editar]El historiador Tácito indica la ubicación de un "viejo templo" al dios Sol (sin ningún epíteto) en el Circo Máximo ('vetus aedes apud Circum').[80] Tal calificativo permite suponer con admisibilidad que este lugar de culto se remonta a la época republicana, habiéndose estimado que su fundación se produjo en algún momento del s. III a.C.[81] También se ha señalado que la disposición de un santuario al dios Sol en este lugar resultaba afín a la existencia de cultos a otras divinidades agrarias tanto dentro como en las proximidades del Circo Máximo, como son los casos de Consus, Venus Murcia y la tríada de Ceres, Líber y Líbera, entre otros.[82]
A pesar de que no se ha preservado ningún resto arqueológico de este templo, es posible reconstruir la historia del culto a Sol en el Circo Máximo a partir de fuentes literarias, numismáticas y epigráficas. Así, el testimonio más antiguo consiste en un denario de Marco Antonio emitido hacia el año 42 a. C., cuyo reverso muestra la fachada de un templo dístilo que contiene en su interior el busto exento de Sol.[83] Se ha hipotetizado a partir de esta moneda que el triunviro ordenó algún tipo de restauración o embellecimiento del templo del Circo Máximo como forma de ganarse el favor de este dios y, no menos también, para vincularse al legado de Julio César en Roma, pues este había emprendido una reforma del recinto.[84] Si no ha quedado ningún otro testimonio de esta acción se debe, con toda verosimilitud, a la damnatio memoriae que se le aplicó tras haber sido derrotado por Octaviano.[85]
Tiempo después, el emperador Augusto ordenó trasladar a Roma desde la ciudad egipcia de Heliópolis dos obeliscos en el año 10 a. C. (esto es, veinte años después de su victoria final contra Marco Antonio y Cleopatra) que se dispusieron en el Campo de Marte y en la barrera central (spina) del Circo Máximo. En la base de ambos monumentos fue grabada la misma inscripción que declaraba que Augusto los consagraba al dios Sol en agradecimiento por la conquista de Egipto.[86] Con esta acción, el primer princeps reafirmaba entonces el lugar tradicional de Sol en el mayor recinto circense de Roma.[87]
Volviendo al texto de Tácito, este autor refirió al templo del Circo Máximo en relación con la supresión de la conjura de Pisón por Nerón, en el año 65 d. C. El emperador atribuyó el descubrimiento del complot a la acción del dios Sol, en cuyo templo se tramó la conjura según cuenta Tácito, y en agradecimiento le dedicó unos honores particulares.[88] Estos no se ven especificados en la obra, habiéndose planteado entonces que pudieron haber consistido en una reconstrucción y engrandecimiento del templo, especialmente debido a que el Circo Máximo se vio afectado por el incendio de 64 d. C..[89]

Bajo los gobiernos de Domiciano y Trajano el mayor recinto circense de Roma tuvo una nueva reconstrucción, que concluyó en el año 103.[90] Ello se vio conmemorado con la emisión de sestercios, cuyos reversos muestran una vista panorámica del Circo Máximo desde el Palatino.[91] En tal imagen se puede apreciar que el templo de Sol formaba parte del graderío pegado a la colina del Aventino, estando además ubicado a la altura de la línea de meta.[92] Este dato se complementa por las palabras del apologista cristiano Tertuliano en su discurso Sobre los espectáculos, escrito como pronto a fines del s. II. Este autor señala el lugar relevante que el culto a Sol tenía en el Circo Máximo, llegando a estipular que todo el lugar estaba consagrado a él, mientras que del templo indica la centralidad de su posición en relación con la totalidad del recinto y que sobre su tejado había una escultura del dios.[93] El templo vuelve a verse representado en monedas del emperador Caracalla.[94]
En los catálogos de las catorce regiones de la ciudad de Roma que se escribieron en el s. IV d. C. se indica que el Circo Máximo contenía un templo dedicado a Sol y a Luna.[95] Esto enlaza con la mención del Cronógrafo de 354 de una festividad dedicada a ambas deidades astrales el 28 de agosto, celebrada con veinticuatro carreras en el mayor recinto circense de Roma.[96]
El santuario en el Trastévere
[editar]En la segunda mitad del siglo XIX se descubrieron un conjunto de inscripciones en latín, griego y palmireno en el entorno de la viña Bonelli, al sur de Porta Portese.[97] Una de las inscripciones latinas transmite que un hombre llamado Cayo Julio Aniceto (Caius Iulius Anicetus) restauró y amplió con fondos propios un pórtico que estaba consagrado a Sol, el 25 de mayo de 102 d. C. Para ello había contado con el permiso y la supervisión de kalatores, los sirvientes de sacerdotes de mayor rango de la religión romana como eran los pontifices y los flamines.[98]La fecha de esta dedicación deja ver entonces que el lugar de culto en cuestión ya debía existir con anterioridad, habiendo sido fundado en un momento incierto de la segunda mitad del s. I d. C.[99] Del mismo Aniceto se han conservado otras dos inscripciones provenientes del mismo lugar. Una de ellas se trata de una petición "ex imperio Solis" para que los muros del santuario no fueran pintados,[100] mientras que la otra es un altar que dedicó a Sol Divinus.[101]
Otra inscripción plausiblemente vinculada al mismo santuario, y de datación semejante, es la de un altar que un comerciante de vino llamado Quinto Octavio Dáfnico (Quintus Octavius Daphnicus) dedicó a Sol Victor con motivo de la construcción de una triclia para el dios que sufragó él mismo. Ello lo hizo asimismo con el permiso de los kalatores.[102] Los datos que nos ofrecen las inscripciones de Aniceto y de Dáfnico permiten apreciar que el culto romano a Sol en esta parte de la capital estaba especialmente vinculado a las clases más modestas, no solo dada la condición de los dedicantes, sino también por la involucración de los kalatores, sobre los cuales se ha constatado que muchos de ellos eran libertos.[103]
Otra característica que cabe destacar de este lugar de culto es que se encontraba inmerso en un contexto notablemente cosmopolita, dado que arqueológicamente se ha constatado que en esta parte de Roma también se habían establecido otros santuarios a, por ejemplo, dioses de Palmira.[104] Esto nos ofrece inscripciones religiosas significativas por ser bilingües, como es el caso de un altar dedicado en latín a Sol Sanctissimus y en lengua palmirena a Malakbel, que fue hallado en el entorno de la colina del Janículo.[105]
Sol Invictus y el templo del emperador Aureliano
[editar]El primer testimonio que se ha podido datar fehacientemente sobre la advocación de Sol como Invictus consiste en la consagración de un altar en Roma por Publio Elio Amando (Publius Aelius Amandus), un oficial del cuerpo de caballería de los Equites Singulares, en el año 158 d. C.[106]Desde la segunda mitad del s. II d. C. las dedicatorias a Sol Invictus se volvieron más usuales, tanto en la capital como en diversas provincias del imperio, relacionándose en muchas ocasiones a contextos militares.[107] Un factor importante para esto fue el apoyo que el poder imperial dio a Sol Invictus, siendo así apelada esta faceta del dios-astro en la moneda por primera vez bajo el emperador Galieno.[108]
El culto a Sol Invictus tuvo un gran impulso con Aureliano. Después de vencer a Zenobia de Palmira, este emperador dedicó un templo al dios en Roma en el año 274, del que las fuentes literarias destacan su magnificencia, y en cuyo interior el emperador ordenó depositar el botín de su campaña en Oriente como ofrenda.[109] En torno al templo también fue dispuesto un amplio pórtico en el que se distribuía vino a bajo precio a la plebe romana.[110] Su ubicación se corresponde a la de la iglesia de San Silvestre in Capite, en el rione de Colonna.[111] Otra acción importante de Aureliano fue la institución de un nuevo colegio de pontífices dedicados expresamente a Sol (Pontifices Solis), lo que implicaba que el culto a este dios experimentase un incremento del rango social al involucrar en adelante a la aristocracia romana.[112] Por último, este emperador ordenó celebrar juegos cuadrienales en honor a Sol, consistentes en carreras en el Circo Máximo, que transcurrían del 19 al 22 de octubre, tal y como aparece indicado en el Cronógrafo de 354.[113]
Con posteridad al gobierno de Aureliano, el culto a Sol Invictus siguió manteniéndose en la capital del imperio hasta la abolición del politeísmo tradicional romano, contándose entre sus pontífices a figuras destacadas como Vetio Agorio Pretextato.
Identificación con Jano
[editar]Varios filósofos romanos especularon sobre la naturaleza del sol, sin llegar a ningún consenso. Un ejemplo típico fue Nigidio Fígulo, un erudito del siglo I a. C.. Sus obras no han sobrevivido, pero escritos de Macrobio, cinco siglos después señalaba que Nigidio había argumentado que Sol iba a ser identificado con Jano y que tenía una homóloga en Jana, que era Luna. Como tales, debían considerarse como dioses principales, que recibían sus sacrificios antes que a cualquier otro.[114] Estas opiniones parecen haber estado restringidas a una élite erudita - ninguna otra fuente antigua, aparte de la de Macrobio menciona la equivalencia de Sol con Jano - y no tuvo ningún impacto sobre el culto bien establecido de Sol como deidad independiente.
Véase también
[editar]Referencias
[editar]- ↑ Varrón, Sobre la lengua latina V, 74. Dionisio de Halicarnaso, Antigüedades romanas II, 50, 3. San Agustín de Hipona, La ciudad de Dios IV, 23.
- ↑ Dionisio de Halicarnaso, Antigüedades Romanas I, 55, 1-2. Plinio el Viejo, Historia Natural III, 56. Jaia 2007; Jaia y Molinari 2012.
- ↑ San Agustín, La ciudad de Dios VII, 2 = Varrón, Antiquitates Rerum Divinarum XVI, frag. 229 Cardauns. Los veinte Dii Selecti eran: Jano, Júpiter, Saturno, Genius, Mercurio, Apolo, Marte, Vulcano, Neptuno, Sol, Orco, Líber, Telus, Ceres, Juno, Luna, Diana, Minerva, Venus y Vesta.
- ↑ Varrón, Las cosas del campo I, 1, 4-6. Horacio, Canto Secular 9.
- ↑ Virgilio, Eneida XII, 175-182. Ovidio, Metamorfosis I, 766-775. Diodoro Sículo XXXVII, 11. Juvenal, Sátiras XIII, 78-83. Aurelio Víctor, Libro de los Césares XXXIX, 13.
- ↑ Tertuliano, Sobre los espectáculos IX, 3. Antología Latina 197. Sobre la estrecha asociación entre Sol y la cuadriga (pero sin relación a las carreras) en: Livio, Historia de Roma V, 23, 5-7.
- ↑ Chirassi Colombo 1979. Pérez Yarza 2017.
- ↑ Weinstock 1970, 117. Castagnoli 1977, 472. Torelli 2016, 640.
- ↑ Halsberghe 1972 fue una de las principales obras en argumentar tal enfoque sobre el culto solar en Roma en la historiografía.
- ↑ Hijmans 1996 fue el artículo fundamental que argumentó críticamente contra los postulados tradicionales sobre el triunfo de un dios solar oriental en el politeísmo romano durante el Bajo Imperio. Otros autores que también habían revisado parte de dichos postulados fueron Chirassi Colombo 1979 y Seyrig 1973.
- ↑ Ejemplo: CIL II, 259.
- ↑ Ejemplo: CIL VIII, 4513.
- ↑ Ejemplo: CIL V, 4948.
- ↑ Ejemplo: CIL 6, 711.
- ↑ AE 2019, 660. Inscripción datada entre 222 y 235 d. C., hallada en Sintra (Portugal)
- ↑ Ejemplos: RIC IV Elagabalus 63. RIC V Florian 17.
- ↑ Ejemplos: RIC V Probus 209, RIC VI (Constantinus) Rome 318. Sobre esta función atribuida a Sol, véase: Nock 1944, 104; Berrens 2004, 206-210.
- ↑ Ejemplo: RIC V Gallienus 99.
- ↑ Virgilio, Eneida V, 738-740. Ejemplos numismáticos: RIC II Hadrian (2º ed.) 50, RIC IV Gordian III 213 (Oriens Augusti). Sobre el Mosaico cosmológico de Mérida: Quet 1981, p. 111.
- ↑ Varrón, Sobre la lengua latina V, 68.
- ↑ Cicerón, Sobre la naturaleza de los dioses II, 68.
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- ↑ Ejemplo: RIC V Gallienus 119. Véase: Berrens 2004, 184-204. Pérez Yarza 2021, 226-227.
- ↑ Historia Augusta, Vida del Divino Aureliano 39, 2 y 6. Aurelio Víctor, 35, 7.
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Bibliografía
[editar]Abreviaturas usadas
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Enlaces externos
[editar]- Monedas romanas de época republicana con el dios Sol en la base de datos Coinage of the Roman Republic Online (CRRO).
- Monedas romanas de época imperial con Sol en la base de datos Online Coins of the Roman Empire (OCRE).
- Monedas provinciales con Sol en la base de datos Roman Provincial Coinage online (RPC).
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