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Guidobaldo de Montefeltro

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Guidobaldo de Montefeltro
BERJAYA
Guidobaldo de Montefeltro, por Rafael Sanzio, circa 1506.
Información personal
Nacimiento 1472
Gubbio
Fallecimiento 1508
Fossombrone
Causa de muerte Gota Ver y modificar los datos en Wikidata
Sepultura Convento de San Bernardino
Familia
Familia Casa de Montefeltro Ver y modificar los datos en Wikidata
Padres Federico da Montefeltro
Battista Sforza
Cónyuge Isabel Gonzaga
Información profesional
Ocupación Condottiero y líder militar Ver y modificar los datos en Wikidata
Distinciones

Guidobaldo de Montefeltro (Gubbio, 17 de enero de 1472-Fossombrone, 11 de abril de 1508) fue un condottiero italiano y segundo duque de Urbino.

Biografía

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Familia

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BERJAYA
Sus padres, en el Díptico del duque de Urbino.

Nacido en el Palazzo Ducale de Gubbio,[1] Guidobaldo fue el único hijo varón del conde (desde 1474 duque) de Urbino Federico da Montefeltro y de su segunda esposa Battista Sforza, fallecida seis meses después del parto. Tuvo seis hermanas, sin contar otros cuatro medio hermanos que su padre tuvo con otras mujeres.[2]

Bautizado por el obispo de Gubbio Antonio Severini y confirmado por el cardenal Basilio Besarión, a los dos años de edad fue prometido en matrimonio con Lucrecia d'Aragona, hija del rey de Nápoles Ferrante I, aunque el enlace nunca llegó a materializarse.[1]

Duque de Urbino

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Su padre murió en 1482 durante la guerra de Ferrara; una semana después Guidobaldo le sucedió como duque de Urbino y dos años más tarde fue confirmado por el papa Inocencio VIII en el gobierno del ducado, en tiempos de gran incertidumbre política, a la edad de doce años, guiado y ayudado por su tío paterno, el conde Octaviano Ubaldini della Carda, que fue nombrado su tutor, y su medio hermano Antonio de Montefeltro. El 1 de mayo de 1483 fue nombrado capitán general de los ejércitos de la liga entre el rey de Nápoles y el duque de Milán. Tuvo divergencias con el pontífice a propósito del castillo de Petroia, pero con ocasión de la conjura de los Barones militó por la Iglesia contra el reino de Nápoles, convirtiéndose en uno de los aliados más leales del Papa.

Se casó el 11 de febrero de 1488 con Isabel Gonzaga, hija de Federico I Gonzaga, de diecisiete años. La pareja no tuvo hijos a causa de la impotencia de Guidobaldo, pero Isabel se negó a divorciarse.

Estuvo contratado por Alejandro VI durante la nefasta invasión en Italia de Carlos VIII de Francia y la caída del reino de Nápoles (21 de febrero de 1495). Acto seguido marchó contra el mismo rey francés, militando por la Serenísima.

Habiendo ganado fama de valiente capitán, fue llamado por los florentinos contra Pisa, pero no le sonrió la fortuna en esa guerra debido a la habilidad estratégica de Lucio Malvezzi.

BERJAYA
Blasón de Guidobaldo.

En 1496 dirigió el ejército pontificio junto con el capitán general de la Iglesia y duque de Gandía Juan de Borja y Cattanei y el legado Bernardino Lonati en una operación militar contra los Orsini, que en la guerra de dos años antes habían ayudado a los franceses. La campaña resultó un fracaso: fueron rechazados en su intento de tomar Bracciano, defendida por Bartolomeo d'Alviano, y cuando en enero de 1497 se enfrentaron entre Soriano y Bassano a las tropas que Vitellozzo Vitelli y Carlo Orsini habían reclutado con el apoyo económico de Francia, Guidobaldo fue hecho prisionero por Battista Tosi, el de Gandía derrotado y sus tropas dispersas. Desde Nápoles llegaron en su apoyo los refuerzos militares bajo el mando de Gonzalo Fernández de Córdoba y Próspero Colonna, pero antes de que estos pudieran intervenir, el papa ajustó las paces con los Orsini; en los acuerdos entre estos y Alejandro VI no se contempló el rescate de Guidobaldo, que tuvo que afrontar por sí mismo el pago de los 40.000 ducados que le exigieron por su libertad.[3][4][5]

En 1498 se vio envuelto en un enfrentamiento con los Baglioni de Perugia por la ocupación de algunos castillos de su territorio, que se resolvió pacíficamente gracias a la intermediación del legado Giovanni Borgia.[6]

Cuando el duque de Valentinois se dio a la ocupación de la Romaña, Imola y Forli, las ciudades de Catalina Sforza, cayeron una tras otra. Guidobaldo abandonó apresuradamente el ducado para salvar la vida, refugiándose primero en Rávena y después en Mantua; no pudo volver a Urbino hasta que no alcanzó el trono de San Pedro el papa Julio II, y le fueron reintegradas plenamente sus posesiones. Fue nombrado capitán general de la Iglesia — y no gonfaloniere, como ha mantenido más de un autor.[7]

Adoptó a Francesco Maria della Rovere, hijo de su hermana y sobrino del papa Julio II, uniendo así el señorío de Senigallia a Urbino.

BERJAYA
Su sepultura.

Con solo treinta y seis años fue abatido por la pelagra, que lo había atormentado largamente, y murió en abril de 1508. El cuerpo fue trasladado a Urbino y enterrado en la iglesia de San Bernardino, al lado del de su padre Federico.[8]

Fue sucedido por su sobrino Francesco Maria della Rovere quien al no tener hijos Guidobaldo, había sido nombrado como su heredero.

Artes y cultura

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Guidobaldo fue un mecenas de las artes. Atrajo a su corte a diversos artistas y humanistas, entre ellos el humanista y fabulista Lorenzo Bevilacqua y Giovanni Santi, padre del gran pintor del Renacimiento italiano Rafael. A este último se atribuía un retrato de Guidobaldo que podría ser realmente obra de Francesco Francia. Siendo niño ya había sido retratado varias veces, ya que también su padre fue un importante mecenas.

Hay que citar un famoso retrato de ambos juntos, pintado por Pedro Berruguete (Palacio Ducal de Urbino) y una efigie de Guidobaldo, de perfil, pintada por Piero della Francesca (Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza). Baldassare Castiglione comenzó a escribir su famosa obra Il libro del cortegiano cuando era miembro de la corte de Guidobaldo y Elisabetta; y la traducción de este libro por Juan Boscán fue un modelo de prosa castellana y de etiqueta cortesana en el Renacimiento español.

Entre los invitados a la corte de Guidobaldo estuvieron el poeta Pietro Bembo y el pintor Miguel Ángel Buonarroti. La vida cultural en ella era muy rica y productiva; en 1506, Castiglione escribió e interpretó con Cosimo Gonzaga su égloga dramática Tirsi en la cual de manera velada describía la vida de la corte de Urbino. La obra contiene resonancias de poesía antigua y contemporánea, con referencias a Virgilio, Angelo Poliziano o Jacopo Sannazzaro. Castiglione fue embajador del duque de Urbino ante Enrique VIII, rey de Inglaterra.

Véase también

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Predecesor:
Federico da Montefeltro
César Borgia
Duque de Urbino
1482–1502
1503–1508
Sucesor:
César Borgia
Francesco M. della Rovere

Referencias

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  1. 1 2 Benzoni.
  2. Litta.
  3. Conti, II, pp. 165-181.
  4. Guicciardini, lib. III, cap. XI.
  5. Baldi, I, pp. 162-184.
  6. Ansidei, pp. 750-759.
  7. Clough.
  8. Baldi, II, pp. 216-234.

Bibliografía

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Enlaces externos

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