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Deathgrind

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Deathgrind
Orígenes musicales Death metal, grindcore
Orígenes culturales Finales de la década de 1980, Reino Unido y Estados Unidos
Instrumentos comunes Voz, guitarra eléctrica, bajo eléctrico, batería

El deathgrind (también escrito death-grind o death/grind) es un género musical fusión que combina el death metal con el grindcore. Junto al pornogrind, está emparentado con el subgénero goregrind. La investigadora Natalie J. Purcell dedica un capítulo de su estudio académico sobre la subcultura del death metal a la descripción del género y sus distintos subgéneros, dentro de un análisis más amplio sobre el origen y desarrollo de la escena a finales de la década de 1980 y principios de la de 1990.[1]

Definiciones y descripciones del género

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La revista británica Zero Tolerance describió el deathgrind como el resultado de la colisión frontal entre el grindcore y el death metal brutal.[2] Por su parte, el músico Danny Lilker (bajista de Nuclear Assault, S.O.D. y Brutal Truth, entre otras bandas, y columnista habitual de Zero Tolerance) lo definió como la combinación de la técnica del death metal con la intensidad del grindcore.[3]

El periodista Paul Schwarz, en un artículo de 2006 para la revista Terrorizer, ofreció una explicación más detallada sobre el origen y el sentido del término. Según Schwarz, el nombre "death/grind" —al igual que otras etiquetas híbridas como "death/thrash" o "death/black"— surgió a partir de la importancia que tuvieron los catálogos de venta por correo especializados y las redes de fanzines dentro de la escena del metal extremo durante la década de 1990.[4] Schwarz sostiene que, a medida que avanzaba esa década, los gustos del público comenzaron a cruzar cada vez más la línea tradicional que separaba al death metal del grindcore, una frontera que él identifica principalmente en el terreno del contenido lírico de cada estilo.[4] Según su planteo, el death/grind pone el énfasis en una brutalidad musical general, con un enfoque particular en una furia veloz y saturada de velocidad, además de conservar firmemente la abrupta discontinuidad característica del grindcore.[4]

Características musicales

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A diferencia del brutal death metal, los solos de guitarra son poco frecuentes en el deathgrind, y las voces agudas o "shrieks" tienen un rol más protagónico que en el death metal convencional, aunque los growls graves siguen presentes en muchas bandas del género. Las canciones suelen ser breves, generalmente de uno a tres minutos de duración, con tempos altos y pasajes lentos poco frecuentes. Se distingue del grindcore por un enfoque más técnico en la ejecución instrumental y una influencia más reducida del hardcore punk.

Es importante señalar que el género no incluye a bandas de grindcore que más adelante evolucionaron hacia el death metal, como Napalm Death, aunque algunos de sus álbumes posteriores —como The Code Is Red...Long Live the Code y Smear Campaign— han sido considerados ejemplos de deathgrind por la crítica.

Un rasgo temático señalado por la revista Revolver es el uso recurrente, en las letras de varias bandas del género, de terminología médica y forense, en la línea de la temática iniciada previamente por el goregrind.[5]

Historia

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El deathgrind surgió a finales de la década de 1980 como resultado de la creciente hibridación entre el grindcore británico y el death metal estadounidense, dos corrientes que hasta ese momento se habían desarrollado como escenas relativamente separadas. El álbum debut de la banda estadounidense Terrorizer, World Downfall (1989), es frecuentemente señalado como uno de los documentos fundacionales del estilo. La revista Kerrang! lo describió como un logro que muy pocas bandas de grindcore consiguen alcanzar de forma tan representativa del género.[6]

Según el periodista Paul Schwarz, el propio término "death/grind" —al igual que otras etiquetas híbridas surgidas en la misma época, como "death/thrash" o "death/black"— se popularizó durante la década de 1990 a través de los catálogos de venta por correo especializados y las redes de fanzines que sostenían a la escena del metal extremo en ese momento.[4] Schwarz sostiene que fue precisamente ese circuito de distribución alternativo el que permitió que los gustos del público empezaran a cruzar la frontera tradicional entre el death metal y el grindcore.[4]

Tras un receso de varios años, Terrorizer se reunió en la década de 2000 y continuó publicando material bajo la misma etiqueta de deathgrind. La revista Decibel —fundada por Albert Mudrian, autor también del libro de referencia Choosing Death: The Improbable History of Death Metal & Grindcore[7]— dedicó un artículo retrospectivo a analizar la discografía posterior de la banda, que incluye los álbumes Darker Days Ahead (2006), Hordes of Zombies (2012) y Caustic Attack (2018), destacando cómo cada uno de ellos combinó en distintas proporciones los elementos de grindcore y death metal característicos del estilo fundacional de la banda.[8]

En paralelo, otras bandas fueron consolidando y diversificando el género durante las décadas de 1990 y 2000. La revista Decibel cubrió, por ejemplo, el trabajo de Cephalic Carnage con motivo del lanzamiento de su álbum Xenosapien,[9] mientras que la propia revista Terrorizer incluyó a bandas del estilo en sus listados de álbumes esenciales de la escena estadounidense y europea.[10]

La consolidación académica del género como objeto de estudio llegó con el libro de la investigadora Natalie J. Purcell, quien dedicó un capítulo de su obra a la descripción del death metal y sus subgéneros dentro de un análisis más amplio sobre el desarrollo de la escena entre finales de la década de 1980 y principios de la de 2000.[1]

Durante la década de 1990, bandas como Brutal Truth, Assück y Dying Fetus profundizaron el aspecto técnico y rítmico del estilo, consolidando al deathgrind como una rama diferenciada dentro del metal extremo. La revista Decibel, fundada por Albert Mudrian (autor también del libro de referencia Choosing Death: The Improbable History of Death Metal & Grindcore[7]), ha cubierto extensamente la trayectoria posterior de bandas fundacionales del género, incluyendo un análisis retrospectivo de la discografía completa de Terrorizer tras su regreso en la década de 2000.[8]

Bandas representativas

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Entre las bandas asociadas al género se encuentran:

Véase también

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Referencias

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  1. 1 2 Purcell, Natalie J. (2003). Death Metal Music: The Passion and Politics of a Subculture. McFarland & Company, cap. 1 "The Genre and Its Sub-Genres", pp. 9-24. ISBN 0-7864-1585-1.
  2. «Grind Prix» (2005). Zero Tolerance #4, p. 46.
  3. Lilker, Danny. Notas interiores de Grind Your Mind: A History of Grindcore. Mayan Records, MYNDD056, 2007.
  4. 1 2 3 4 5 Schwarz, Paul. «Death Metal|Death/Grind» (2006). Terrorizer #150, p. 54. Error en la cita: El parámetro "." en la etiqueta <ref> no es válido. Los parámetros admitidos son: details, dir, follow, group, name.
  5. Bennett, J. «Fast and Furious». Revolver.
  6. Reseña de World Downfall en Kerrang!, citada en Album of the Year.
  7. 1 2 Mudrian, Albert (2004). Choosing Death: The Improbable History of Death Metal & Grindcore. Feral House.
  8. 1 2 Pratt, Greg. «Justify Your Shitty Taste: Terrorizer, Everything After "World Downfall"». Decibel Magazine.
  9. Parks, Andrew (julio de 2007). «Cephalic Carnage Xenosapien». Decibel Magazine.
  10. Hoare, James. «Criminal Records: Essential Albums|US» (2009). Terrorizer #181, p. 44.
  11. Rivadavia, Eduardo. «Aborted». Allmusic.
  12. Born, R. «Asesino». MusicMight.
  13. Parks, Andrew (julio de 2007). «Cephalic Carnage Xenosapien». Decibel Magazine.
  14. Henderson, Alex. «Rotten Sound». Allmusic.
  15. Henderson, Alex. «The Genocide Machine». Allmusic.

Bibliografía

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  • Mudrian, Albert (2004). Choosing Death: The Improbable History of Death Metal & Grindcore. Feral House. ISBN 978-1932595048.
  • Purcell, Nathalie J. (2003). Death Metal Music: The Passion and Politics of a Subculture. McFarland & Company. ISBN 0786415851.